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El paisajismo ha sido una importante apuesta del proyecto que ha servido de elemento estructurante de la nueva ciudad.
La identificación en el Plan General de Madrid de una gran zona forestal en Valdebebas ofrecía una oportunidad única para el ámbito. Así, se cedieron 470 hectáreas al Ayuntamiento de Madrid para la creación de un parque forestal metropolitano. Complementariamente, las zonas verdes locales y su relación con el nuevo pulmón verde se convirtieron en un aspecto determinante para la imagen y el funcionamiento de la ciudad.

El arbolado tiene una notable presencia en Valdebebas y contribuirá a crear un entorno frondoso que invite al ciudadano a disfrutar de los espacios públicos.
Además de su función ornamental, los más de 200.000 árboles ya plantados mejorarán la calidad medioambiental, ofrecerán sombra en verano y servirán de sumidero para el CO2, cuya emisión en las ciudades es una de las principales causas del cambio climático.
Las especies se han seleccionado en función de la experiencia de su comportamiento en Madrid para determinar las más indicadas para el clima y las características del suelo de Valdebebas. Se ha llegado a un equilibrio entre especies autóctonas y aquellas ya tradicionales en la jardinería de Madrid. En condiciones favorables ha sido posible utilizar especies más delicadas como el cerezo de flor, valorando la aportación de su espectacular floración al comienzo de la primavera.
Contribuyen también a una mejor diferenciación de calles y zonas y a la orientación en Valdebebas. Se han seleccionado especies con floraciones, portes y coloración de hojas características y distribuido para potenciar el carácter y marcar zonas e intersecciones, como son castaños de indias, arces o mimosas.
Las plantaciones en Valdebebas renuevan la imagen de la jardinería urbana de Madrid con un diseño contemporáneo y una mayor diversidad de especies. Uno de los aspectos más destacados ha sido la selección de especies poco exigentes en cuidados y de bajas necesidades hídricas, como los lirios. Se han incorporado especies novedosas como gramas mejoradas para las praderas y especies arbustivas adaptadas, como la knifofia, de espectacular floración.
Para la selección de especies vegetales, como es el caso de las gramíneas ornamentales, también se ha tenido en cuenta la adaptación a las particularidades del riego por goteo con agua renenerada.
Dentro de la aplicación de unos criterios comunes para todas las zonas urbanas del ámbito, se ha tratado de manera diferencial vías y áreas específicas, con objeto de diferenciar su carácter específico y aportar referencias visuales al ciudadano.
Los Conectores Verdes, bulevares ajardinados característicos de la urbanización, permiten la cercanía de todos los edificios a una zona verde desde la que acceder al gran Parque Forestal. A lo largo de los conectores se encuentra un eje central de actividad con un paseo principal que da lugar a diversos espacios para el descanso y el recreo. Estos son protegidos del tráfico por densas zonas arbustivas a cada lado, en las que predominan distintas variedades de durillos, plantas de hoja perenne y floración temprana.
Entre el puente que conectará Valdebebas con la Terminal 4 del Aeropuerto de Barajas y el futuro Parque Central, se distingue un eje singular con un bulevar central compuesto por plazas adornadas con fuentes ornamentales, pérgolas escultóricas y arbolado. Destacan las lomas ajardinadas con floraciones en blanco y azul, como la que proporciona la salvia rusa que florece hasta bien avanzado el otoño.
La vía que limita el futuro Parque Central ofrecerá un entorno para el paseo al tiempo que servirá de umbral de acceso al gran parque. La vía tendrá presencia de comercios y su ancha acera se ha dimensionado para dar cabida a una franja de terrazas de verano. Para aportar sombra se ha dispuesto una doble alineación de espinos de flor, que ofrecen una atractiva floración en primavera y brillantes frutos rojos en otoño.
En Las Cárcavas, los nuevos parques de proximidad ofrecen actividades de juego y ocio para todas las edades enmarcados por variadas plantaciones arbustivas como la rosa de China, cuyas flores cambian de color con el paso de los días en la época veraniega.
Por el Encinar de los Reyes pasa el arroyo de Valdebebas que da nombre a todo el ámbito. Se pueden encontrar junto a él ejemplares de chopos, olmos, fresnos y otras especies de ribera. Para las calles del Encinar se ha seleccionado el arce de Freeman como árbol de alineación, que destaca en otoño por la espectacular coloración de sus hojas.